Parques tecnológicos, de la masa crítica a las sinergias
Parques tecnológicos, de la masa crítica a las sinergias
Entrevista a Fernando Albericio1
Margarita Blanco y Julieta Piña / Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología
¿Qué es un parque tecnológico?
Nosotros reconocemos tres clases de parques: parque tecnológico, parque científico y parque industrial, aunque las divisiones pueden no ser muy nítidas.
En el caso del parque científico, un componente importante es la investigación académica que ahí se genera. Se produce conocimiento, pero no productos tangibles. En tanto, el quehacer del parque industrial no se basa en el conocimiento científico y tecnológico, sino en los resultados, en la producción. Finalmente, los parques tecnológicos son instrumentos que nacen de la universidad y que tienen como misión transferir el conocimiento científico y tecnológico. En ese sentido, son más pequeños y ayudan a la gran masa productora de conocimiento a transferirlo.
Algunos ejemplos de parques tecnológicos exitosos en el mundo son el Silicon Valley, que se encuentra en los alrededores de la Universidad de Harvard; el de Cambridge, o el de Boston. En todos ellos, los empresarios se ven atraídos por el conocimiento que se genera en ese lugar y no por la mano de obra barata.
¿Cuáles son los retos para quienes buscan crear un parque tecnológico?
Uno de ellos es que estos espacios no se conviertan en desiertos, en lugares abandonados tanto por los empresarios como por los académicos. En muchas ocasiones, los gobiernos buscan crear parques para presumir sus logros. Sin embargo, no hay empresas que estén interesadas en pertenecer a ellos.
En estos lugares, el terreno no se vende sino se alquila. Lo importante es que las empresas que se instalan en ese lugar se vayan incubando poco a poco. Lo más adecuado es iniciar con mil metros cuadrados, por ejemplo, dentro de un espacio que puede en un futuro ampliarse.
En el caso del modelo anglosajón y del oriental, los parques tecnológicos se encuentran instalados en espacios pequeños, pero las empresas que se ubican en el lugar están fuertemente vinculadas con la universidad.
¿Cuáles son las ventajas para un empresario de pertenecer a un parque tecnológico?
Creo que la ventaja principal se resume en la masa crítica que se genera en el parque y que puede ayudar a la empresa a realizar innovaciones. Por ejemplo, en el Parque Tecnológico de Barcelona hay 2,500 personas trabajando y generando nuevas ideas.
Pero, ¿quién tiene tiempo de pensar? Las empresas tienen tiempos muy reducidos y están interesadas en crear riqueza, en ofrecer resultados. En cambio, es en las universidades en donde se puede inventar y construir.
Entonces, una de las ventajas más importantes de pertenecer a un parque tecnológico es el coaching, las sinergias que puedas llevar a cabo con personas que estén a tu lado. En los parques se comparte una geografía común, en la que incluso el espacio de la cafetería o el bar se vuelve muy importante para compartir ideas y experiencias.
Otra ventaja típica de estos espacios es la facilidad que tienen los empresarios de acceder a ayudas económicas a través de incubadoras.
Los parques tecnológicos en España, por ejemplo, están incidiendo en que el país transite de una economía basada en el turismo a una basada en el conocimiento. En México lo que se necesita es un espacio multidisciplinario en donde se aproveche el quehacer de las universidades mexicanas, muchas de las cuales tienen una tradición de hace más de dos siglos, y articular las herramientas posibles para lograr que la investigación se transfiera a la empresa.
¿En los parques tecnológicos se debe desarrollar investigación básica o aplicada?
Yo prefiero no hablar en términos de investigación básica o aplicada, buena o mala, sino en términos de la investigación que se transforma en bienestar para los ciudadanos. México se encuentra en el lugar número 22 en la producción de artículos científicos y en el 63 en cuanto a competitividad. En España ocurre algo parecido. Esta diferencia nos alerta y nos indica que algo falla, que se publica bastante pero que, respecto a número de patentes, no sale casi nada.
¿Qué es lo que pasa, entonces? ¿Se están investigando cosas que no le interesan a nadie o sí interesan pero poco se aprovechan? Estar mejor o peor que Colombia o que Francia estadísticamente poco interesa, el hecho es que somos muy malos en convertir los inputs de innovación, tales como la investigación y la educación, en outputs, en particular, nuevos productos, licencias y patentes, es decir, en bienestar.
Tener un magnífico teléfono celular es bienestar, tener el colesterol alto y tomar medicina para remediarlo, también lo es. Y para las empresas que te venden tanto las medicinas como el celular, de igual forma, esto se convierte en beneficio económico.
¿Hace falta una mayor cultura de inversión en ciencia y tecnología entre los empresarios?
En España la inversión que hacen las empresas en investigación y desarrollo es de 52 % mientras que en México es de 42 %. Aunque estos números no reflejan una situación ideal, la responsabilidad no recae solamente en el empresario sino que es compartida con el gobierno y con nosotros como académicos ya que formamos alumnos para que sean miméticos a nosotros y muchas veces no los animamos a que hagan un posgrado y sigan su camino.
La empresa desprecia a los académicos o los considera sabios que no sirven para nada, mientras que los académicos generan “anticuerpos” para trabajar en una empresa.
La única forma de que un empresario se convenza de contratar a un científico es mostrarle la ventaja económica: los resultados.
1Fernando Albericio
Director del Parque Científico y Tecnológico de Barcelona y Catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Barcelona. Ha realizado estancias postdoctorales en las que ha colaborado con Victor A. Najjar en Tufts University (USA), con Jurphaas van Rietschoten en la Université d’Aix-Marseille (Francia) y con George Barany en la Universidad de Minnesota (1981-1984).
Su ámbito de investigación cubre prácticamente todos los aspectos de la síntesis de péptidos y de la metodología de la química combinatoria, incluyendo la síntesis de péptidos y pequeñas moléculas con actividad terapéutica. Ha publicado más de 500 artículos experimentales, diversos artículos de revisión y 27 patentes. Además es el coautor de los libros Chemical Approaches to the Synthesis of Peptides and Proteins y Solid-Phase Synthesis: A Practical Guide y The Power of Functional Resins in Organic Chemistry.
Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales y ha dirigido 30 tesis doctorales. Actualmente es editor del International Journal of PeptideResearch and Therapeutics y Amino Acids. Es miembro del comité científico de la American Peptide Society. En 1994 le fue concedido el premio Leonidas Zervas por la European Peptide Society y en 1994 la Distinción de la Generalitat de Catalunya.














