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Los colegiales de Minería

Los colegiales de Minería
Gerardo Sánchez Díaz1

Dentro de la historiografía mexicana relativa a la Guerra de Independencia, es poco conocida la participación que tuvieron en el movimiento los profesionistas egresados del Colegio de Minería. Presentamos enseguida algunos casos. Se trata de jóvenes criollos con un futuro promisorio en las empresas mineras. Algunos ya ocupaban cargos importantes en las negociaciones. Sin embargo, sus aspiraciones en un mejor futuro para su patria y para otros jóvenes, como ellos, los llevó a sumarse a la rebelión, atraídos, sin duda, por el carisma de Hidalgo. Todos fueron ejecutados. Los jefes militares realistas no tuvieron ninguna consideración con ellos, a pesar de los servicios que varios ya prestaban a la rama más importante de la economía novohispana.

Rescatar y revalorar la participación de estos jóvenes es una tarea pendiente en la conmemoración del Bicentenario de la Independencia.

Son pocos los datos que existen sobre el ciclo de vida del colegial Vicente Valencia. Alejandro Villaseñor asegura que era descendiente de una familia de mineros de Tlalpujahua y que nació en 1776. Fue hijo del matrimonio formado por Bonifacio Valencia y María Encarnación Villamar. Ingresó al Colegio de Minería en 1793. Formó parte de los primeros alumnos del curso de Mineralogía que abrió Andrés Manuel del Río el 27 de abril de 1795. Concluyó sus estudios en 1798 y fue enviado a Zacatecas a realizar sus prácticas de campo. Estando allí, formó, por orden del Tribunal de Minería, una Memoria sobre el Mineral de San José del Yermo, por la que le dieron las gracias y poco tiempo después recibió, del mismo Tribunal, el encargo de hacer la Descripción geognóstica del Mineral de Zacatecas y levantar los planos de él, tarea en la que fue ayudado por los alumnos Felipe Rodríguez y Manuel Ruiz de Tejada. Regresó de Zacatecas a fines de 1800 y a los pocos días, el 25 de enero de 1801, presentó su examen profesional, en el que fue aprobado por unanimidad. Regresó a Zacatecas en donde se le proporcionó un buen empleo en las minas y se encontraba allí cuando estalló la Guerra de Independencia. Al principio no tomó parte en ella, pero cuando en febrero de 1811 llegaron a la ciudad: Allende, Hidalgo, Aldama y demás jefes derrotados en la batalla de Puente de Calderón, Valencia —que ya había sido invitado por su compañero Mariano Jiménez para que se adhiriera a la causa de la insurrección— siguió a los caudillos con el carácter de Director de Ingenieros. Vicente Valencia fue detenido en Acatita de Baján y trasladado a Chihuahua, en donde fue fusilado el 27 de junio de 1811. Años más tarde, el mineralogista Andrés del Río dedicó a Valencia una nueva especie de mineral, formada por el manganato doble de cobre y zinc, con algún cloro y la designó con el nombre de Valencita. De esta forma, le rendía el primer homenaje a su viejo maestro en el Colegio de Minería, y llegó a expresar que: “Sin lógica descubrió Valencia el ahorro del consumido, que aunque no sirviera más que para los metales dóciles, siempre era una ventaja y acaso un paso para beneficiar los rebeldes, de un modo tan sencillo”.

Otro colegial que se vio involucrado en el movimiento de Independencia fue Casimiro Chovell. Nació en el año de 1775 y murió en 1810. Ingresó al Colegio de Minería en 1792 y en mayo de 1798 fue enviado a Guanajuato a realizar trabajos prácticos, en donde por sus excepcionales conocimientos fue nombrado administrador de la mina La Valenciana. Se sabe que además de las prácticas que desarrolló en las minas de Durango y Guanajuato, por encargo del Tribunal de Minería, Chovell escribió una Disertación sobre la negociación de minas de azogue de la Sierra del Durazno y una Descripción geognóstica y plano geográfico del Real de Minas de Guanajuato. Carlos María de Bustamante lo consideró en su Cuadro histórico de la Revolución Mexicana, como “el hijo querido de las ciencias… que Calleja privó a esta patria…”. Por su parte, Lucas Alamán, tildó a Bustamante de exagerado, y afirmó que: “Chovell no era más que un buen administrador de minas con los conocimientos suficientes para ello y no tenía otro mérito que haber sido uno de los alumnos más aprovechados del Colegio de Minería”. Desde un principio Chovell fue simpatizante del movimiento de Independencia. En Guanajuato, el cura Hidalgo le dio el nombramiento de Coronel del Ejército Insurgente y le encomendó la fabricación de armas y cañones destinados a la insurrección. A fines de noviembre, fue aprehendido por el Brigadier Félix María Calleja, junto a otros ex alumnos del Colegio de Minería que trabajaban en Guanajuato, entre ellos Ramón Fabié, José Mariano Jiménez y Rafael Dávalos. Jiménez y Dávalos fueron fusilados el 26 de noviembre, en tanto que a Chovell y Fabié se les ejecutó en la horca a la entrada de la Alhóndiga de Granaditas. Más adelante, su profesor Andrés Manuel del Río le dedicó un nuevo mineral encontrado en La Valenciana al que llamó chovelia, “en honor del patriota Casimiro Chovell”.

José Miquel I Vergés, en su Diccionario de insurgentes, erróneamente asegura que Ramón Fabié era de Guanajuato y eso han repetido otros autores, pero en realidad era nativo de Manila, hijo del Dr. Pedro Crisólogo Fabié, quien se desempeñaba como abogado de la Real Audiencia de Filipinas. El 2 de diciembre de 1801, llegó a México en la Nao del Rey Carlos. A sus escasos 17 años, fue enviado por el Consulado de Manila para hacer estudios en el Colegio de Minería. Para 1804, ya había acreditado los cursos de Matemáticas, Latín, Dibujo y Geografía y el 24 de octubre de 1807, en acto público presentó exámenes de Orictognosia y Laboreo de Minas. Al año siguiente, el 15 de enero de 1808, Ramón Fabié fue enviado en compañía de José Antonio Dávalos a Guanajuato, para realizar sus trabajos de campo en las instalaciones mineras. En septiembre de 1810, durante la entrada de Hidalgo a Guanajuato, el joven Fabié se unió al Ejército Insurgente en el que fue designado Teniente Coronel. La batalla de Aculco determinó que Ignacio Allende y otros jefes de la insurrección se retiraran nuevamente a Guanajuato para defenderse de la acometida de Calleja. En esas circunstancias, Fabié junto con Dávalos y Chovell, idearon la estratagema de colocar barriles de pólvora sobre puntos estratégicos, los cuales, al hacer explosión, habían de arrastrar grandes peñascos sobre las tropas realistas, al pasar éstas por un determinado desfiladero. El ardid no dio resultado, ya que enterado Calleja por un espía, atacó la ciudad por otro camino. El 25 de noviembre de 1810 las tropas realistas reconquistaron la ciudad, la cual había estado en poder de los insurgentes desde el 28 de septiembre. A causa de los asesinatos cometidos por la plebe — en presencia de los españoles detenidos en la Alhóndiga de Granaditas, el día 24 — Calleja dictó medidas rigurosas. Ramón Fabié fue detenido y ejecutado el día 28 en la horca, que se levantó ante la puerta principal de la Alhóndiga de Granaditas.

Rafael Dávalos fue otro de los colegiales que se unieron a Hidalgo. Ingresó al Colegio de Minería en 1802, al mismo tiempo que Ramón Fabié, con quien fue enviado a sus prácticas de campo a Guanajuato, en enero de 1808. Dos años después, al entrar Hidalgo a Guanajuato, Rafael Dávalos se encontraba laborando en la mina La Valenciana y daba un curso de Matemáticas en el Colegio de Guanajuato. Por instrucciones de Hidalgo, Dávalos fue comisionado para fundir varios cañones, y se le pidió que aprovechara el fierro almacenado procedente de la Ferrería de Coalcomán. Fue nombrado por Hidalgo, Capitán de Artillería. Uno de los cañones que se fabricaron bajo su dirección fue bautizado con el nombre de Defensor de América. Unas semanas más tarde, Dávalos ya tenía hechos 22 cañones para las huestes insurgentes. Al ser ocupada la ciudad por los realistas, Rafael Dávalos fue detenido y momentáneamente liberado, puesto que se ignoraba el papel que había ocupado en la insurrección. Poco después, fue nuevamente detenido y condenado a la pena capital. Murió fusilado el 26 de noviembre de 1810.

1Instituto de Investigaciones Históricas,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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