La vida de las ladrilleras en Michoacán y el ejercicio de vinculación por mejorarla
La vida de las ladrilleras en Michoacán y el ejercicio de vinculación por mejorarla
Víctor Gerardo Delgado Arellano1
En el Estado de Michoacán la concentración de ladrilleras (tabiqueras o galeras como también se les conoce) se localiza principalmente en los municipios de Irimbo, Hidalgo, Morelia, Uruapan, Indaparapeo y Acuitzio. Se estima que hay alrededor de mil hornos en el Estado, y el municipio de Irimbo es el de la mayor concentración, con cuatrocientos hornos. En este municipio es una de las principales actividades económicas desde hace tres generaciones, aunque su práctica tiene más tiempo. En una galera trabaja —en promedio— tres o cuatro personas, por lo que se puede estimar que, por parte de los productores, esta actividad tiene asociados alrededor de cuatro mil empleos directos. A lo que se suma tanto las familias de los productores como los empleos indirectos: fleteros y comercializadores, y las familias respectivas. Así que asociadas a esta economía, puede haber hasta diez mil familias.
Problemas tecnológicos y de organización
Las ladrilleras involucradas en la elaboración de los productos tradicionales de arcilla o barro tienen prácticas que datan de hasta seis mil años de antigüedad, de acuerdo con los registros de Mesopotamia y Egipto. Un ejemplo de ello es la forma en que se muelen las tierras: es manual y literalmente a garrotazos, mediante un palo de madera suficientemente pesado y resistente. Para hacer el lodo, en varias regiones todavía lo hacen con los pies desnudos, actividad conocida como “pisar el lodo”. Otra actividad que data también de tiempos ancestrales es la cocción o quema de las piezas mediante leña, en hornos con un bajo aprovechamiento de calor, o bien, en su versión actual, con aserrín. En regiones como Sahuayo, si no se tiene leña o aserrín el combustible comúnmente lo componen desperdicios plásticos o cauchos, donde una quema puede consumir hasta setenta llantas, ¡tan dañina a la salud y al medio ambiente!
Arduas y largas jornadas de trabajo con bajos salarios
En las ladrilleras se procura desarrollar una actividad familiar con la idea de disminuir el pago de mano de obra y de esa forma buscar una mayor utilidad. Si se pagaran salarios correspondientes, habría pérdidas en la producción del tabique. A través del autoempleo, las familias que se dedican a esta actividad, se ahorran el pago de actividades como la hechura o conformado de las piezas, o bien, el flete, si es que se cuenta con un camión (lo cual no es muy común), entre otras actividades. Para el caso de la elaboración de teja en Irimbo, las ganancias son, en promedio, de 85 pesos diarios para el maestro; y 45, para su ayudante, con jornadas de diez a doce horas; para el tabique esto se reduce a 40 y 20 pesos diarios, respectivamente.
Curiosamente es la actividad familiar una de las causas en la caída del precio de los productos, paradójicamente: cuanto más ahorran en la producción, tienden a vender más barato en la venta directa o a intermediarios. Incluso los que tienen terreno propio suelen no considerar el costo de la tierra. Por otra parte, los intermediarios suelen pagar el menor de los precios y obtener la mayor ganancia por la reventa. Otro agravante de la situación es que en la época de lluvia la producción disminuye aproximadamente una tercera parte, por efecto de la lentitud del secado de las piezas. Todo esto forma parte de una problemática de carácter tecnológico y organizacional entre los productores, lo que impacta desfavorablemente en la posibilidad de una comercialización que pueda competir en diversos mercados.
Mejoras implementadas a través del ejercicio de vinculación
A través de la concurrencia de apoyos, tanto económicos como de infraestructura y académicos, el Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán (CIDEM), el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (COECyT), Fundación Produce Michoacán A.C., la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESO) y el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán (ICATMI), apoyaron, durante el año 2007, a productores del municipio de Acuitzio. Se incorporó maquinaria, como molinos para tierra para elaborar el lodo, en sustitución de las actividades de “apalear la tierra” y “pisar el lodo”. También, se asistió la combustión de los hornos mediante quemadores mecanizados de aserrín.
En Irimbo, en el año 2009, con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO), CIDEM y COECyT se introdujo, además de los molinos y revolvedora para mezclar mejor las tierras, un secador solar y un horno diseñado para aprovechar mejor el calor del combustible y así reducir las emisiones contaminantes —el cual actualmente se está terminando de edificar—. También se apoyó la constitución legal de grupos y cursos de cooperativismo con la finalidad de resolver la problemática organizacional. Actualmente, se tiene la participación de más instituciones como la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo a través del laboratorio de Materiales de la Facultad de Ingeniería Civil, el Instituto de Investigaciones Metalúrgicas y la Facultad de Economía, también participa el Posgrado en Metalurgia del Instituto Tecnológico de Morelia, la Procuraduría del Medio Ambiente del Estado y la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente.

Este ejercicio de vinculación —por parte de la academia, las dependencias de gobierno y los productores— tiene ya los primeros resultados en cuanto al incremento de la producción por efecto del ahorro en tiempo con el uso de la maquinaría, mejora de las condiciones laborales e incremento de la utilidad —con 8.2 centavos por pieza de teja para el caso de Irimbo—, disminución de los humos contaminantes de los hornos, y el que varios de los productores de ese municipio se han dado a la tarea de innovar diseños en sus productos de losetas para piso. La constitución legal de tres cooperativas. Y cursos que fomentan el trabajo colaborativo para resolver en principio la problemática de estandarizar las características principales de los productos y sus precios.
Se están realizando estudios de las tierras, al conjuntar la experiencia de los productores y las técnicas de laboratorio, con la finalidad de mejorar las pastas cerámicas requeridas para la elaboración de los distintos productos, así como las pruebas comprobatorias a los productos terminados con los nuevos procesos —tejas, pisos y tabiques — de acuerdo a patrones de resistencia mecánica y de absorción de agua. Asimismo, se lleva un proceso de estudio de mercado tanto en el Estado como en otras entidades.
En este conjunto institucional se busca consolidar a los productores de materiales para la construcción con arcilla roja del Estado de Michoacán, en un sector económicamente redituable y competitivo, así como amigable con el medio ambiente.
1Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán.















