Obesidad: ¿una muerte anunciada?
Obesidad: ¿una muerte anunciada?
Jorge Armando López Capiz1
Factores de riesgo cardiovascular y metabólico
En México el número de muertes relacionadas con la obesidad se incrementa cada año; en últimas fechas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pone a nuestro país en el primer lugar de obesidad, por arriba de países con población tradicionalmente obesa, como Estados Unidos e Inglaterra.
Las enfermedades cardiovasculares (enfermedad coronaria o isquémica y cerebrovascular) y la diabetes han cobrado en el mundo la vida de 17.5 millones de personas en el último año, y son la primera causa de muerte en nuestro país. El 43% de éstas se relacionan directamente con la obesidad, que es definida como el incremento del IMC (índice de masa corporal) por arriba de 27 Kg/m2 de superficie corporal, calculado mediante la relación del peso en kilogramos y el cuadrado de la talla en centímetros.
La angina de pecho y el infarto agudo del miocardio son enfermedades coronarias o isquémicas, y la hemorragia e infarto cerebral, enfermedades cerebrovasculares. Estos dos grupos de padecimientos conforman las enfermedades cardiovasculares, y son complicaciones frecuentes del paciente obeso.
La mortalidad general en México en 2005 reporta que las enfermedades coronarias fueron la segunda causa de muerte en el sexo masculino, con 10.9% de fallecimientos al año, y las cerebro-vasculares, la cuarta, con 4.7% de muertes. En la mujer, ocuparon el segundo y tercer lugar de mortalidad con 10.6% y 6.5%, respectivamente. La diabetes mellitus fue la primera causa de fallecimientos en ambos sexos con 16.4% y 11.3%, con predominio en la mujer.
La mortalidad relacionada con la diabetes se debe a sus complicaciones: principalmente la insuficiencia renal y el pie diabético. Se considera a una persona diabética cuando el nivel de glucosa en sangre en ayuno se incrementa por arriba de 126mg/dl, y dos horas después de comer por arriba de 200mg/dl; la permanencia de niveles altos de glucosa predispone y acelera las complicaciones, y por lo tanto, incrementa la mortalidad. Se ha descrito que la esperanza de vida de un paciente diabético disminuye una tercera parte comparado con una persona no diabética.
La obesidad también favorece la dislipidemia (alteración del nivel de grasas en la sangre) como colesterol y triglicéridos mayor de 200mg/dl. La dislipidemia, es otra de las enfermedades metabólicas relacionada con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes que, aunadas a la obesidad, conforman el llamado “síndrome metabólico”, considerado la epidemia del siglo XXI.
Las estadísticas no mienten. ¿Es la obesidad una muerte anunciada? ¿Se pueden prevenir sus complicaciones? La respuesta a la primera pregunta es escalofriante: los problemas cardiovasculares y metabólicos son la primera causa de muerte en el mundo que, asociadas a la obesidad, disminuyen la esperanza de vida hasta en 30%. La segunda respuesta, es afirmativa, sí se pueden prevenir las complicaciones secundarias a la obesidad; los cambios en el estilo de vida, como es modificar la dieta, realizar ejercicio y —cuando es necesario— administrar medicamentos, han probado rotundamente que es posible una disminución de la mortalidad hasta en un 40% en personas previamente obesas.
1Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.














