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Nuevos Retos para la Investigación Pecuaria

Nuevos Retos para la Investigación Pecuaria
Beatriz A. Cavallotti V.1

La producción ganadera reviste una gran importancia desde el punto de vista económico y social: proveé de alimentos a la población, además de ingresos, empleos y materia prima para la industria, entre otros. De igual manera que la agricultura, puede ser multifuncional y brindar diferentes servicios a la sociedad.

Esta actividad experimentó cambios muy importantes a partir de la década de los años setenta, en la cual algunos autores se refirieron a este proceso como la “revolución ganadera”. El notable dinamismo y crecimiento de la producción ganadera fue una respuesta al incremento de la demanda de productos de origen animal debido al crecimiento de la población, la urbanización y al aumento de los ingresos en algunos países en desarrollo; estos cambios fueron posibles gracias a un conjunto de avances científico-tecnológicos entre los que se pueden mencionar los progresos en la genética, alimentación y salud animal, así como la innovación en el procesamiento, empaque y transporte de los productos ganaderos.

El incremento de la producción, a su vez, estuvo asociado a métodos intensivos de empleo de capital que favorecieron el surgimiento de una ganadería de tipo “industrial”. El cambio tecnológico fue posible en aquellos sectores sociales que contaron con los recursos económicos para poder implementarlo, quedando excluidos de la modernización quienes carecieron de ellos; los nuevos paradigmas tecnológicos y productivos generaron una polarización social cada vez más amplia y profunda entre los productores ganaderos y coadyuvaron a una gran concentración de la producción y el capital. En el mercado internacional se observó que la producción tendió a concentrarse en algunos países y empresas globalizadas que se extendieron progresivamente a nivel mundial.

El incremento del comercio y la apertura económica en algunos países, como el caso de México, fue un factor destacado en este proceso: en nuestro país, como en otros, surgió una ganadería de tipo industrial principalmente en la producción de aves y cerdos, y posteriormente en la producción bovina para carne y leche.

Las empresas que producen con estas características realizan operaciones a gran escala, disminuyen considerablemente sus costos de producción y aventajan a las demás toda vez que pueden ofertar, de manera constante, un producto homogéneo a menor precio. Su expansión tiende a ir acompañada de la desaparición de pequeñas y medianas unidades de producción cuyos productos son desplazados en los diferentes mercados.

Las necesidades de las grandes empresas, en constante competencia, comenzaron a orientar el rumbo de la investigación pecuaria; es decir que, paralelamente a la configuración de las tendencias en la producción y el incremento de la demanda, también se fue configurando un modelo “productivista” que marcó ciertas pautas en la investigación.

La orientación hacia el incremento de la productividad dejó a un lado otros aspectos a considerar, no menos importantes, como las necesidades de reproducción económica y social existentes en el campo y la trascendencia de la producción ganadera para las familias de escasos recursos en el sector rural. Así, se abrió una gran brecha entre el desarrollo “científico” y la investigación social; esto es, como en otras áreas del conocimiento, se produjo un divorcio entre el desarrollo tecnológico y la sociedad a quien debería ir dirigido.

También se calificó a las empresas como eficientes y/o ineficientes dependiendo de sus posibilidades de producir más en menos tiempo: las empresas con costos de producción menores, que obtenían mayores márgenes de ganancia fueron calificadas como eficientes, mientras que todas aquellas que no estaban en situación de aprovechar adecuadamente el desarrollo tecnológico fueron calificadas de ineficientes.

Paradójicamente, esto provocó el surgimiento de pocas empresas de gran tamaño, con una alta productividad pero que generaban un número pequeño de empleos; ello coadyuvó a que se hicieran presentes nuevos problemas económicos y sociales, como el abandono de la producción y con ello la necesidad de dotar de alimentación e ingresos a cada vez más amplios sectores de la población que hoy se encuentran marginados.

Todo lo anterior explica por qué actualmente está a la orden del día el rescate de los pequeños y medianos productores agrícolas y ganaderos, y se discute si la recampesinización puede ser una válvula de escape a la crisis de falta de empleo, de ingresos y de alimentos, así como a los problemas ambientales y sociales (desintegración familiar, inseguridad, etc.) que actualmente enfrenta la sociedad.

Para volver a dinamizar la ganadería de mediana y pequeña escala se requiere generar políticas en el ámbito gubernamental así como en el ámbito científico: hace falta reorientar la investigación pecuaria tomando en cuenta la necesidad de impulsar el desarrollo rural adaptándolo a un mundo globalizado pero, asimismo, creando mercados locales y regionales, rescatando productos tradicionales y artesanales, generando productos orgánicos y desarrollando otros procesos de producción alternativos.

Ello demanda abrir nuevos espacios de discusión y análisis y una mayor vinculación entre la investigación y la sociedad, lo cual exige nuevas estructuras en los centros de enseñanza e investigación y la asignación de recursos frescos destinados a satisfacer esta necesidad.

La crisis ambiental y el reconocimiento del impacto nocivo de la ganadería en su entorno ecológico -por ser una importante fuente de gases de efecto invernadero- demandan abordar la investigación desde otra perspectiva; el desarrollo de la ciencia y la tecnología en esta temática enfrenta hoy en día nuevos retos, y al mismo tiempo presenta una amplia gama de posibilidades para reencauzar su quehacer. Ello, sin embargo, dependerá del grado de conciencia social y de responsabilidad con el ambiente de los expertos en la materia.

 1Profesora-investigadora del Departamento de Zootecnia,
Universidad Autónoma de Chapingo.

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