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Televisión y ciencia

Televisión y ciencia
Pedro Sierra Romero1

Si bien la televisión utiliza formatos y estrategias de comunicación idóneas para diseñar programas atractivos que llamen la atención del espectador, a veces nos parece difícil pensar que la televisión y la ciencia pueden coincidir en algún punto.

Hagamos afines algunos conceptos para entrar en materia. La televisión es un medio masivo que consiste –en una explicación muy simple– en la transmisión en vivo y en directo de una señal desde un sitio, que puede ser un foro o una locación, hasta una casa, por medio de antenas. Los programas de ciencia, en su mayoría, son grabados en un soporte llamado video, y son transmitidos por televisión en directo, pero no en vivo. Un ejemplo de video es un documental, y una excepción un programa de concursos.

Para mostrar la ciencia en la televisión (su quehacer, sus implicaciones y sus personajes) se requiere de una labor multidisciplinaria que permita recrearla con fidelidad y de manera accesible.

La ciencia puede presentarse en varios niveles de profundidad, con distintos objetivos y a diferentes destinatarios:

La comunicación de la ciencia entre iguales. La finalidad es compartir la información entre pares -entre científicos- en eventos especializados como congresos, no en televisión.

La divulgación de la ciencia. Está dirigida y es entendida por la mayoría de la población. Ideal para la televisión.

La ciencia con fines didácticos. Orientada a un público y con una misión específicos. Ideal para la educación a distancia. Es utilizada por televisoras públicas y universitarias.

En este contexto, los programas de divulgación científica son los recomendados para la televisión, sin embargo, se enfrentan a distintos retos, pues deben competir con la inmensa y especializada programación de los canales locales, nacionales y extranjeros.

En México, en términos generales, una persona destina 4.6 horas diarias a estar frente al televisor y tres horas frente a la computadora; recientemente han aumentado las preferencias por ver televisión y videos desde Internet.

Una particularidad de la divulgación de la ciencia en televisión es que, a diferencia de los museos o las revistas de ciencia, atiende a públicos no voluntarios casi en su totalidad, de manera que estos programas deben ser capaces de atrapar al espectador. Entre sus características podemos mencionar las siguientes: son estéticos, creados ad-hoc para un público meta y fáciles de entender por la población en general; además, son lúdicos, tienen distintas duraciones y utilizan diversas técnicas de grabación de video para, precisamente, destacar la importancia del medio, como el uso de la cámara lenta, la cámara acelerada, la animación, la banda sonora… todo esto tiene el propósito de que el espectador se sienta transportado a espacios que seguramente no podría conocer de otra forma.

Las televisoras realizan programas del gusto de la mayoría de la población donde los patrocinadores invierten para obtener ganancias. Son, por lo tanto, redituables.

Es indudable que poco a poco se han ido abriendo espacios a la ciencia, por eso, amable lector, busquemos que la ciencia, que está en todo, también lo esté en los programas que tu familia ve en tu televisor.

 1Dirección General de Divulgación de la Ciencia,
UNAM.

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